Una maginifica etapa. Disfrutamos horrores en las dunas. Nos alcanzó un marroquí en una vespino y nos demostro que sin tanta sofisticación se llega a todos lados. Paramos en un oasis entre las dunas a tomar un té. Un lugar magnifico. Por la noche una fiesta típica. Nos cocinaron dos corderos a la manera tipica del lugar. En un pequeño pozo hicieron un fuego por la mañana y colgaron del pozo los dos corderon tapandolo con barro después. De esta manera, muy lentamente, con los rescoldos, se fue haciendo la carne. Por la noche con una pala abrimos el pozo y... a comer!!! |